Yo soy lo que ellas quisieron

Me sirvió de mucho. Escucharlas fue lo mejor que me pudo suceder esa mañana. Todas eran mujer reconocidas, todas. También me sobrepasaban la edad y por tanto tienen otras vivencias sobre lo que significa ser una mujer cubana. Sencillamente tienen un pasado que para mi nunca fue: muchas participaron en la construcción de futuro-presente que soy hoy.
Con mi nacimiento, aquel 12 de septiembre, justo un día después de los sucesos del Palacio de la Moneda, adquirí el derecho a votar. Desde ese mismo día, mi mama soñaba con que aquella cosita rara y liviana (de tan solo 5 lb. de peso) entraría a la escuela a los 5 años y por demás llegaría a ser universitaria. De manera similar, en ese minuto se sabía que cuando trabajase iba a ganar el mismo salario que cualquier hombre con mi mismo puesto de trabajo y/o formación académica. Igual, mi alimentación no dependería de mi sexo si no mas bien de mis necesidades alimentarias. En ese mismo instante adquiri la posibilidad de ser vacunada, cuidada, diagnosticada y si hiciese falta abortar cuando así lo decidiera.
Todas estas herencias, de las cuales me apoderé en el instante en que fui alumbrada, son las que me hacen ser esta Negra cubana, que con estas sinceras líneas pretendo agradecer a todas, a todas las mujeres de isla que me antecedieron y de las cuales yo soy, ahorita mismo, su futuro.












