Testimonio de una mujer negra latinoamericana
Mi viernes ha sido muy distinto. Emotivo y cómplice. Leerle ha sido lo mejor que ha podido suceder. Es ella, mujer negra como yo, que desde algun lugar de la Latinoamérica nuestra nos comparte sus vivencias. Leámosle y agradezcámole entonces.
Negra cubana... tenía que ser comienza a ser la voz de otras mujeres, no solo de cubanas.
De Mayra para Mayra. Pensando en voz alta
Ya empiezo a entender, toda mi vida he luchado contra ello, siempre he luchado, sigo luchando y es que solo cuando se vive se puede comprender la dimensión de lo que significa ser discriminada. La violencia pues, si también la he vivido, también la he sentido, también sé las consecuencias que va dejando en la vida, pero mucho mas allá de la violencia, la discriminación…sí, este ha sido el monstruo con el que toda la vida he peleado, desde pequeña lo mamé, recuerdo a mi hermana llamándome negra y no como un piropo, sino como el peor de los insultos, llegando a sentir que el color con el que había nacido era lo más malo y feo en el mundo, y junto a ello, los comentarios de mi madre, “hay que adelantar la raza hija, nada de casarse con un negro… porque hay que adelantar la raza, no querrás que tus hijas/os tenga el pelo cucu, duro, como un esprin”.., no lo entendía, no entendía a mi madre si ella era negra, por qué no “quería a los negros”, sin embargo, más adelante me di cuenta que lo que no quería mi madre era que pasáramos por lo que ella paso, no quería que “sufriéramos” al igual que ella, la discriminación, no quería que la sociedad nos excluyera, ya que consideraba, bonito, inteligente, limpio, buena, solo lo que tenia color, olor a blanco.
En esa búsqueda de querer sentirme parte de…en la adolescencia lo primero que hice al cumplir los quince años fue alisarme el pelo, para que por lo menos con el pelo mostrara un poquito de lo blanco y de lo buena y lo bonita que era, siempre en función de demostrar lo que soy, lo importante que soy, yo creía que era importante, pero también creía que era necesario que otros lo creyeran, lo vieran y me lo dijeran, de esa forma luchaba contra la discriminación, buscaba y reclamaba mi espacio, en la casa, la escuela, la iglesia, la calle, siempre quería demostrar lo que yo era para así sentirme aceptada y no un “animal raro”…como otros nos hacían sentir; y lo peor no eran solamente los blancos, las blancas, los que nos hacían sentir así, sino que también los mismos negros, las negras que vivían y sentían en su cuerpo, en su mente, en su ser la discriminación.
Recuerdo que en la escuela las veces que la maestra nos hacia sentir inferiores frente a otras niñas, niños, era increíble, en el alumnado habíamos de todos los colores pero los/as más blanquitos/as eran los/as que sobresalían y sobre todo los niños más blanquitos, a las niñas negras se nos anulaba el habla, se nos invisibilizaba, en cada intervención no se nos prestaba la atención debida, lo que decíamos no era interesante porque los negros, las negras no son inteligentes, la inteligencia es de los blancos, las blancas….de esos ejemplos tengo muchos en mi vida, con todo eso crecí me fui colando en el “mundo de los/as blancos/as” y yo en contra del sistema, pero haciendo lo que creía que debía de hacer para ser aceptada en ese mundo, defendiéndome a capa y espada de todo aquello que me anulaba, revelándome y demostrando lo contrario. Siempre he dicho no nací para ser esclava, pero he vivido siendo esclava para demostrar que no lo soy, qué irónico.
Cuando entre al convento fue lo peor, en un espacio que se suponía que era lo mas celestial, la cumbre del cristianismo, donde todas éramos “hermanas en cristo”, que risa…también me había colado en un espacio solo para blancas y en donde la rebeldía no se permitía y mucho menos a las negras, bulleras, no teníamos derecho a invadir la paz, la cuna del patriarcado. Todavía cuando algunas personas se enteran de que fui monja me dicen: no aguantaste, porque se supone que las negras tenemos y somos buenas para aguantar y mientras más sea la carga, es mayor la valoración porque nuestra identidad es de ser esclava y buenas putas…aunque lo de puta me sale sobrando, en el fondo es la desvalorización no sólo por ser mujer se me discrimina, sino por ser mujer negra…Hoy me sentí totalmente movida durante la reflexión que tuvimos con Ana sobre la antropología del cuerpo y sobre todo el tema del patriarcado, es esto precisamente lo que me hizo volver a pensar en el monstruo con el que estoy combatiendo personalmente desde hace muchos años, por eso siempre he pensado que estar en las dignas no es casual, aunque no quiere decir que las feministas no sean racistas, claro que hay algunas pero es mejor pensar que es culpa del patriarcado para no herir susceptibilidades.
En fin, estoy viviendo un proceso arduo, doloroso en mi vida, algunas saben cosas al respecto de esto, sin embargo, lo que no saben ni yo misma lograba entender porque lo había escondido en mi subconsciente, es por qué duele tanto y es que vivir la discriminación con gente que no te conoce, casi ni te importa o no te duele tanto, pero duele infinitamente duele más cuando se supone que la vives de quien te dice querer y a quien crees que quieres.
Cuando enamore, pensé, no es negro, pero es buena gente, recuerdo que cuando empecé mi relación con él me dijo un día: “Te llevo a mi casa para que te conozca mi familia solo porque tu me lo pides, porque tu quieres conocerles, pero quiero que sepas que a mi no me importa lo que ellos piensen yo soy el que te acepto”, en ese momento me dije a mi misma, esto es por ser negra y evidentemente así era, ya me imagino que su familia pensó, cómo una negra en la familia, eso fue una bomba, tanto así que se tuvo que amenazar a la famili para que fueran a la boda, porque solo a él se le ocurría casarse con una negra, hoy empiezo a comprender que lo que me duele no es tanto la separación y la ruptura de aquello a donde he invertido parte de mi vida y lo mejor de mi, sino, que lo que duele es tener la sensación que aunque te portes bien es decir como “blanca” para no ser rechazada, igualmente sigues siendo negra, de allí que la hipótesis de mi madre no se cumple, aunque adelantes la raza, siempre seguirás siendo negra y como negra te verán y te harán sentir por muy cristian@s, progresistas, feministas, ateas, conservadores que sean los/as que estén a tu alrededor.
Esta es mi nueva hipótesis y en la que empiezo a creer que todo este dolor lleva el nombre de discriminación. Muchas dirán, en todo esto tiene que ver también la relación de poder, el control del cuerpo, la sexualidad, el patriarcado, pues si, pero creo profundamente que sobre todo esto esta el hecho de hacerte sentir y no solo sentir sino creer que eres un animal, sin ningún valor, ni derecho a opinar a sentir, bueno, ni siquiera un animal porque hasta los animales tienen a veces mejores consideraciones…
De plano que esto no se logra entender con la razón, es muy difícil porque hasta a la razón ofende, sin embargo, es mi vida, es lo que he vivido, siento y sigo viviendo junto a tantas mujeres negras, indígenas, amarillas y también blancas; no es solo el hecho de que te valoren que te den una palmadita y te digan tu vales, eres inteligente, sigue pa lante, es mucho más que eso y por ello sigo luchando, sigo peleando por ese espacio que no sólo por ser mujer se me arrebata, sino por ser sobre todo mujer negra, ya no se diga pobre. En fin esto es lo que se me movió, sigo convencida de que vale la pena luchar por una realidad diferente porque la discriminación te hace sangrar y que esa sangre tiene olor, sabor a negra, quiero volver a reír, a disfrutar de lo que soy, disfrutar de mi ser negro, a gustarme, tener los ojos abiertos para no dejarme arrebatar lo grandioso de ser negra, de ser mujer, aunque se hace muy difícil vivirlo en este paisito, hoy aprendí y quiero seguir aprendiendo que no tengo que demostrar nada, que soy una diosa hermosa, inteligente y sabia y que mi mismo ser de negra me empuja a gritar a lo panameño, PA LANTE MAYRA, PA, LANTE.
Quizás nadie lea esto y mucho menos logre entenderse, pero no me importa, no me importa como cada quien lo interprete, lo que importa es que yo lo entiendo y entiendo que al igual que la violencia no es nada fácil salir de esto, pero aún así quiero intentarlo…
Con mucho cariño para mi hija Mayra Alejandra y Camilo Ernesto que aunque crezca en un mundo patriarcal, pondré todo lo que este de mi para que vivan, sientan, se vean, se amen como negra y negro.
Les ama su madre, Mayra, solo Mayra
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